En nuestras vidas
Olores invaden nuestras mentes,
Movimientos sinuosos (en sentido vertical) se apoderan
De nuestras mentes; aromas de rosas, intensificados
Esos olores nos golpean, nos dan cachetadas sutiles, discretas
Nadie lo percibe, nadie puede darse cuenta (ni siquiera uno mismo)
Pero nos deja de cama (he aquí un guiño interlineal)
Ni siquiera el portador, de ese aroma, se percibe
El que lleva ese aroma de bofetada, no se ama
(o quizá sí, pero con el fin de atraer otras flores, olores), no es lo mismo
El movimiento de él pasa a ser propio
(como si uno siempre caminase produciendo sinuosidades marcadas)
Momento de risas histéricas
De miradas idénticas
Deseos carnales
Sé que usted estará riéndose de mis bobadas
En unos días
Cuando se encuentre con el amor
(que aún no ha descubierto)
Ya verá, usted, que vamos intensificando nuestro aroma
(conforme pasa el tiempo)
Si aún no lo ha percibido, salga, camine, disfrute
(verá a los del tiempo, y sentirá ese aroma intenso a vida)
!Camine!
Mas no se olvide lo siguiente:
Nunca podrá olvidar miles de olores
(esos que le han dejado heridas impermeables)
Por más que intente bañarse con agua de lluvia.

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